Glándulas: revelan cómo somos

Existen los más diversos tipos de clasificaciones para diferenciar las personalidades de los grupos humanos, la más conocida es la de Hipócrates con sus distinciones según el humor: flemático, colérico, melancólico y sanguíneo. Las que da el Psicoanálisis, mediante Jung con la Intraversión y Extroversión… en fin… pero las teorías más elaboradas han sido aquellas que destacan la relación entre las características o morfología del organismo y la personalidad. En otras palabras, las personas se suponen que caen exclusivamente en una u otra categoría según su constitución o apariencia física para quienes sostienen estas teorías.

Por eso en esta ocasión me pareció interesante incluir la diferenciación según el predominio del funcionamiento del sistema glandular. Creo en lo particular que esta teoría no se aplica totalmente para todos desde que no hay tipos 100% puros, pero al menos sería curioso saber en cual categoría podríamos encajar. Además, cualquier herramienta que tengamos podría resultarnos útil para practicar lo que nos decía Sócrates (¿recuerdas la entrada de la casa del Oráculo de Matrix?): “Conócete a ti mismo”…

Según algunos endocrinólogos investigadores, las hormonas que secretan determinan en gran medida las características físicas y mentales básicas de la persona. Ellas definen nuestro comportamiento. Si una prevalece, entonces el individuo queda definido en uno de los cuatro grupos a los que corresponde, ya sea pituitaria, suprarrenales, gónadas o tiroides.

Glándulas

TIPO PITUITARIO
Tranquilos. Vida sexual normal.
La glándula pituitaria, situada en la base del cerebro, secreta una hormona que a su vez estimula a otras glándulas a producir sus hormonas por eso se la considera el “cerebro” del sistema glandular endocrino. Asimismo, la pituitaria segrega una hormona del crecimiento, un antidiurético (que impide la excesiva eliminación de agua), una hormona que (en la mujer, claro) ocasiona contracciones del útero, y otras que determinan las características físicas masculinas o femeninas.

Características físicas. El tipo pituitario presenta un rostro triangular, de frente amplia y mandíbula estrecha, arcos triangulares. La persona pituitaria típica es alta, de extremidades largas. La piel es muy fina es muchas veces también grasienta. Prefiere el azúcar y los cereales, y a menudo sufre de estreñimiento. El tórax está bien desarrollado, y la respiración es profunda. Su actividad sexual, tranquila y normal, puede oscilar entre la indiferencia y la pasión.

Temperamento. Los pituitarios no suelen tener muy desarrollado el sentido estético, y tienden más a las actividades científicas que a las artísticas o literarias. Pueden ser personas religiosas, pero su fe es más de índole racional que mística o fervorosa. Son fuertes, resistentes y tenaces, dueños de sí mismos. Razonan con claridad y saben apreciar el valor del dinero.

Aptitudes. Los miembros de esta categoría poseen una disposición especial hacia el deporte, y nutren las filas de los mejores atletas del mundo. Son asimismo buenos arqueólogos, aviadores, médicos, laboratoristas o ingenieros.

La insuficiencia de hormonas pituitarias es causa de estatura anormalmente baja, de la fragilidad y pequeñez de la armazón ósea, del busto poco desarrollado y de otros indicios de crecimiento deficiente.
El exceso de secreción pituitaria ocasiona gigantismo. Los hombres más altos del mundo (los watusis del Nilo) representan un tipo hiperpituitario. Otros rasgos característicos del exceso pituitario son una cara larga oval con pómulos pronunciados, una gran nariz y mandíbula saliente.

TIPO SUPRARRENALICO
Incansables, irascibles. Vida sexual equilibrada.
Las glándulas suprarrenales son un par de pequeños pero complejos órganos, ubicados junto a cada riñón. Su capa externa o córtex produce esteroides: hormonas sexuales y otras varias relacionadas con el metabolismo. La sección interna o médula segrega la adrenalina, hormona que se libera en el torrente sanguíneo ante una señal de peligro o de dolor agudo, movilizando las reservas de energía del organismo para lucha o la huida.

Características físicas. Los individuos suprarrenálicos tienen cara cuadrada, con fisonomía un tanto “aplastada”, nariz larga, labios más bien carnosos y dientes rectangulares. De complexión mediana, dan la impresión de poderío con sus hombros amplios, cuello grueso, fuerte musculatura, y manos y pies cortos y anchos. El pelo es espeso, lo mismo que las cejas. En los hombres suprarrenálicos, la barba crece con rapidez. Les gusta comer bien. Tienen propensión al asma, el enfisema, la arteriosclerosis y la hipertensión. Desde el punto de vista sexual, son equilibrados y serenos.

Temperamento. Rebosantes de energía, de constitución atlética, las personas suprarrenálicas son incansables. Si bien resultan mandonas e irascibles, su actitud general es positiva. Nunca se pierden en imaginaciones. Siempre tienen los pies en la Tierra; constituyen el polo opuesto del individuo místico. Poseen una magnífica memoria y su juicio es objetivo.

Aptitudes. El tipo suprarrenálico, de grandes facultades físicas, es un buen operador manual, y casi nunca se enferma. Resulta excelente como estadístico, programador de computadoras, jefe de oficina, gerente de fábrica, funcionario público, organizador. Estas personas dan estupendos resultados como programadoras, bibliotecarias, archiveras y burócratas.

La insuficiencia de hormonas suprarrenales causa delgadez, tez pálida, ojeras y cansancio continuo.
El exceso es motivo de presión sanguínea por encima del nivel normal, así como de desbordante energía. En la mujer, el exceso de hormonas suprarrenales ocasiona ciertas características masculinas: voz extremadamente grave, demasiada vellosidad, piel áspera.

TIPO GONÁDICO
Optimistas, inteligentes. Vida sexual muy activa.
Las glándulas gónadas o sexuales son los ovarios y los testículos. Se trata de glándulas mixtas; es decir, que una parte (de secreción externa) produce los elementos que intervienen en la formación de los hijos, y otra parte (de secreción interna, la que aquí nos interesa), crea las hormonas que, al pasar a la corriente sanguínea, proporcionan características sexuales de índole general.

Los ovarios secretan progesterona, sustancia que facilita la preñez, y la estrona, la hormona de la feminidad, que determina las características femeninas más fundamentales, acumula la grasa en las cadera y los músculos, y contribuye a la retención de agua. Los testículos secretan testosterona, que determina los caracteres masculinos, facilita la formación de tejido muscular y acelera la elaboración de proteínas.

Características físicas. El tipo gonádico tiene cara redonda, con barbilla redondeada o rectangular, a menudo hendida, frente amplia y dientes rectangulares o levemente cuadrados, con pocas caries. El aspecto general es armonioso, subrayado por ojos de mirada suave y cautivadora y labios bien dibujados. El cuerpo es más bien pequeño (los hombres con menos de 1.72 metros de estatura; las mujeres, con menos de 1.62) pero bien proporcionado, con amplia caja torácica y potentes pulmones (que facilitan la dedicación al canto), así como manos bellas y hábiles. La piel es fina y suave; el pelo abundante y vigoroso. Los miembros de esta categoría son especialmente fértiles, y su vida sexual muy activa.

Temperamento. Equilibrados, optimistas, los gonádicos son los universalistas; están interesados en todo. Su inteligencia es generalmente superior, poseen un intenso sentido de la belleza, son humanitarios y capaces de abrigar un hondo sentido religioso.

Aptitudes. El tipo gonádico es versátil, adaptable, con capacidad para cualquier dedicación, ya sea literaria, científica, religiosa o, especialmente, médica. Hábiles y bien coordinadas. Las mujeres pueden ser estupendas tenistas o practicantes del judo.

La insuficiencia de hormonas femeninas es causante de ese tipo de mujer grande, fofa, de cabello ralo y pestañas y cejas casi inexistentes. La falta de suficientes hormonas masculinas da lugar al hombre regordete, de voz aguda, y prácticamente lampiño.
En contraste, el exceso de hormonas masculinas ocasiona delgadez, demasiada gravedad de la voz y mucha vellosidad. El exceso de hormonas femeninas se nota en la complexión pequeña, extremidades cortas, ojos brillantes, fácil gesticulación, expresión sensual, senos pequeños pero firmes, cintura cimbreante y caderas amplias.

TIPO TIROIDEO
Sensibles e impulsivos. Vida sexual ardiente.
La glándula tiroides, situada en la base del cuello, secreta la tiroxina, que regula la combustión en el organismo. (A veces se les administra a personas muy obesas para ayudarlas a quemar la grasa). La tiroxina también actúa sobre el ritmo del crecimiento y los procesos del sistema nervioso, por lo que influye indirectamente en las funciones intelectuales.

Características físicas. El rostro de la persona tiroidea es ovalado, con frente alta y angosta, barbilla puntiaguda y dientes igualmente ovoides. Los ojos son bellamente expresivos, brillantes; y la piel, fina y suave. El tiroideo es alto y delgado; cada rasgo suyo es alargado, como sus extremidades, su cuello, sus manos y pies, su cuerpo todo. El cabello es abundante y sedoso, sin tendencia a la calvicie. Estas personas repelen el calor y tienen un apetito caprichoso.
En cuanto a la sexualidad, los tiroideos son los amantes más ardientes. Existe la creencia de que la tiroides aumenta temporalmente de tamaño después de cada acto sexual.

Temperamento. Los tiroideos poseen una gran sensibilidad, se fatigan fácilmente, y con mucha frecuencia actúan por impulso. Orgullosos, impresionables, poseen una activa imaginación y una inteligencia intuitiva. Algunos se entusiasman fácilmente y se vuelven supersticiosos o fanáticos.

Aptitudes. Los miembros de esta categoría triunfan en cualquier campo que requiera facilidad de palabra y ademán: oratoria, poesía, teatro, modelaje, leyes. Son magníficos pianistas, violinistas, arpistas. Muchos tienen facilidad para aprender idiomas.

La insuficiencia de tiroides suele reflejarse en el rostro demacrado. Los procesos orgánicos se vuelven más lentos; el hipotiroideo apenas suda. La piel, el pelo y las uñas, mal nutridos, son secos; el extremo de las cejas es fino: las pestañas escasas.
El exceso se registra diez veces más en la mujer que en el hombre. La persona hipertiroidea tiene ojos protuberantes y hermosas pestañas curvadas. Muy alta y delgada, quema las energías con rapidez y no soporta las cobijas ni la ropa pesada.

Con las hormonas revueltas
Después de conocer todo esto, me pregunto hasta qué punto somos víctimas de nuestras hormonas, cuando cualquier día ellas deciden amanecer “revueltas”. Hasta qué punto éstas determinan nuestra conducta, nuestra ideología y hasta nuestro libre albedrío, pues pareciera que son bastante determinantes. En esto, nosotras las mujeres tenemos que luchar muchísimo cada 28 días, con su consabida dosis del chocolatito para apaliar el “bajoneo” del ciclo (léase el famoso SPM).

Por otro lado, desde el punto de vista esotérico, las hormonas juegan un papel importantísimo en el desarrollo evolutivo espiritual del Ser, son las llaves maestras que canalizan nuestros chakras.

A raíz de este asunto de las hormonas, sostengo la hipótesis de que la famosa “barriguita feliz” que desarrollan la mayoría de los hombres casados no sólo se debe a la “rica chela”, sino porque están contentos con sus esposas o al menos con la vida de matrimonio que llevan, puesto que la testosterona desciende cuando ya no hay ganas de “cazar”. Por el contrario, los hombres solteros o los que estando casados se cuidan, precisamente para llevar una aparente vida de soltero, tienen en su flujo sanguíneo altas dosis de testosterona (ha sido probado en estudios científicos), esta hormona hace que el hombre busque, a nivel primigenio, buscar aventuras, a ser extramuros, tender hacia la conquista… para ello consumen más energías y por eso no tienden a desarrollar la mencionada barriguita o “curva de la felicidad”.

Por eso, sabré si mi pareja está contenta conmigo en la medida que su pancita sea elevada o no y si veo que él está muy pretencioso con su figura… pues ¡a tomar cartas en el asunto!

Seamos conscientes y felices, aquí y ahora.

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Temperamentos

Sanguíneo | Colérico | Flemático | Melancólico
Sanguíneo  |  Colérico   |   Flemático   |  Melancólico

Hipócrates divulgó la idea que cada ser humano posee un temperamento definido, según el humor que predomine en su organismo. Cada humor otorga un modo de reaccionar de determinada manera a modo de impronta o sello personal en la persona. Básicamente, estos humores son cuatro y cada uno le confiere al individuo características propias tanto en lo físico como en lo psicológico. Conozcamos un poco acerca de esto para sacar provecho de los lados positivos que conlleva. Además, ya sabemos lo que estaba escrito en el antiguo oráculo griego: “Conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los dioses”…

1. Temperamento Flemático.
A primera vista, es una persona no muy flaca, tranquila, reflexiva y sin ningún apuro. Los flemáticos nunca actúan sin haberlo pensado mucho. Quizás a algunas personas esto los puede exasperar, pero la naturaleza de la persona flemática los hace analizar cada acto que piensan realizar, por eso es un buen consejero porque se toma el tiempo necesario –y más que el necesario- para sopesar los pros y los contras de los problemas. Con esta actitud más de las veces postergan decisiones porque quieren estar seguros de haberse inclinado por lo correcto.

2. Temperamento Bilioso o Colérico.
Es la persona explosiva por excelencia. La que “no aguanta pulgas”. Son los fosforitos. De mente reactiva. Quien tiene temperamento colérico es sumamente impaciente y muchas veces se lamenta de haber actuado tan impulsivamente, pues en el camino podría haber lastimado a otros con su irritabilidad. El bilioso es decidido, toma al toro por las astas, es valiente, de rápida iniciativa, proactivo y ama los desafíos.

3. Temperamento Nervioso o Melancólico.
Son personas muy observadoras, que prefieren callar antes que mostrarse estrepitosos. La gente puede confundir su pasividad exterior con apatía, sin embargo, como se dice, “la procesión va por dentro”, ya que toda la impasibilidad y aparente actitud pasiva que manifiestan en el exterior con su actitud callada y distante es inversamente proporcional al torbellino de sentimientos y emociones que transcurren en su interior. Su sensibilidad está a flor de piel, por eso el trato con los melancólicos debería ser cordial y amable si queremos lograr un buen contacto. Es filósofo por naturaleza.

Una vez me preguntaron -no sin cierta malicia- una frase de película: “¿qué se siente no sentir nada?” y a su vez yo me preguntaba cómo podía decir eso si aquel momento era uno de los peores de mi vida entera y tenía un terrible nudo en la garganta. Y como generalmente los melancólicos tendemos hacia una cierta palidez, durante mi adolescencia siempre tenían que preguntarme, por ese aspecto triste que presentaba, si estaba enferma y de qué…. felizmente ya superé esos aspectos negativos de mi temperamento, no todos, pero estoy en el camino…

4. Temperamento Sanguíneo.
La persona de temperamento sanguíneo suele ser la clásica persona gordita y bonachona con amigos a raudales y siendo “el alma de la fiesta”, con sus dos cachetitos colorados de tanta risa que imprime al ambiente. Y es que es el típico amigo de todos, muy alegre y divertido. Siempre conversando y ocurrente. Sin embargo, no se concentra fácilmente y es un tanto frívolo, ya que teme ahondar en temas más profundos.

Todos estos temperamentos no son predominantes en forma absoluta, ya que se pueden combinar con otro más. Pero hay ciertas reglas, por ejemplo una persona puede ser flemática y además melancólica, pero no flemática y colérica al mismo tiempo, igual un melancólico puede ser también colérico, pero no melancólico y sanguíneo.

Todo este conocimiento es muy valioso como lo decía al comienzo, pues podemos emplearlo como herramienta no sólo para conocernos a nosotros mismos, sino para entender a quienes nos rodean y mejorar de ese modo nuestras relaciones humanas.

 Temperamentos
¿Y tú a cuál temperamento perteneces?

Seamos conscientes y felices, aquí y ahora.