La Paz Perfecta

Paz Mental
Paz mental – Cristal recogido por Masaru Emoto

❝Había una vez un rey amante de las Bellas Artes, así que se avocó a la búsqueda del “Pintor Oficial de la Corte Real”, para ello organizó un concurso, cuyo tema era “La Paz Perfecta” en el que participaron varios artistas de renombre tanto locales como extranjeros para tal posición. Todos se dispusieron a realizar sus mejores cuadros.

 Al término del certamen, el rey pasó a examinar las pinturas y cual no sería su sorpresa cuando observó que el primer cuadro era el de una tormenta. “Absurdo. ¿En qué estaba pensando el artista, si lo que yo pedí fue un retrato de la Paz”?, se decía mientras una tonalidad rojiza le iba cubriendo la cara debido a su tremendo enojo.

La siguiente pintura apaciguó sus ánimos. “Esto es lo que yo pedí: Calma reflejada en un lago tranquilo rodeado de lindas montañas, con un brillante cielo. ¡Cuánta serenidad me otorga!”.

Sin embargo, luego de un rato de reflexión, el rey de alguna forma no lograba sentirse realmente tranquilo con aquel bucólico paisaje. Inmediatamente vino a su mente el cuadro de la tormenta; ¿acaso se le habría escapado algo o se trataba simplemente de una broma rebelde?

La escena era la siguiente: los rayos alumbraban los peñascos pelados de las montañas que se fusionaban en el oscuro y furibundo cielo. Las aguas espumosas caían en los tenebrosos arroyos a la vez que rugían dentro del río desbordado. El rey observó que su mirada seguía la línea del torrente de agua más grande desde la fuente hacia abajo. Se acercó para ver los detalles al tiempo que una gran sonrisa iluminaba su rostro.

En el centro de las agitadas aguas crecía, en una grieta de la roca, un delicado arbusto que protegía a un nido. Inalterable en medio de la violencia de su entorno descansaba un pájaro en su nido.

El rey, entonces, supo que ya tenía a su ganador.❞

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Wow, qué lindo relato sufí este que acabo de compartir contigo. Y es que muchos anhelamos la paz, pero pocos sabemos lo que realmente es. Se dice que es la ausencia de guerra, que es el fruto de una sana convivencia entre los seres humanos. Personas con mayor imaginación definen la paz como una madre acunando a su bebé dormido, un pescador en medio de un lago, un lector de poesía en el campo…

Sin embargo, y sin ánimos de ser aguafiestas, tal como la realidad lo demuestra, todas estas escenas escapan a nuestro control: los seres humanos siempre han sido y serán conflictivos, por ende, siempre existirá la guerra mientras el mundo sea mundo, el bebé va a despertar y llorará hasta la exasperación en algún momento y el lago puede tener remolinos peligrosos y una lluvia torrencial arruina el mejor día de campo… Los sabios antiguos nos explican que todo es transitorio.

Como en el cuento, la Paz consiste en permanecer calmados en nuestro centro, aun cuando haya mucho ruido a nuestro alrededor, cuando nos inunden los problemas o incluso cuando nos invada el dolor, seamos como aquél pájaro, descansando suavemente en medio de la tormenta.

La Paz perfecta nace de la ausencia del deseo, como enseña por ejemplo Sathya Sai Baba (Om Siri Sai Ram) “Las personas dicen ‘Yo deseo Paz’. Si se le quita el ‘yo’ (el ego) y su ‘deseo’ se queda con la Paz”.

Los deseos de la mente humana son inagotables, esta jamás se siente satisfecha, esto crea aprehensión, ansiedad, angustia y temor y por consiguiente pérdida de paz interior. En este campo de la vida cotidiana hacen acto de presencia los enemigos de la paz como son las vanidades y sus temores sobre lo que los demás pueden opinar de nosotros; aquellos romances ocultos, imposibles o que maltratan; las preocupaciones exageradas por el futuro; también el mal humor que aleja a las personas. Igualmente otro adversario de la paz es, por supuesto, la intolerancia a las culturas y religiones diferentes, ideologías, razas, clases sociales diferentes que envenena la coexistencia pacífica, arruina el diálogo entre pares y la negociación cuando se trata a nivel macro.

Pero estas reflexiones las tenemos los que buscamos esa paz espiritual, así que nuestra tarea es saber cómo alcanzar la tan ansiada paz interior, la forma más simple es saber que todo esto es un espejismo, es Maya (ilusión) y que no vale la pena tomarnos tan en serio. Cuesta, pero poco a poco se va internalizando y tomando consciencia de que identificarnos con el ego a la larga resulta doloroso. Los cuerpos físico, emocional y mental son altamente demandantes y van a hacer todo lo posible para satisfacer sus deseos y distraernos de nuestro propósito, así que la fórmula es apelar a lo más alto en nosotros mismos, reconocer nuestra propia voz, nuestro propio Dios (en realidad nosotros mismos), como dice un versículo de los Salmos (46:10) “Estad quietos y conoced que Yo Soy Dios”…

Así que si queremos vivir en paz, vale decir, fomentar la armonía y confianza en nuestras relaciones, actuar con calma y serenidad ante las agresiones y reconocer la dignidad de nuestros semejantes no hay remedio más sencillo que la meditación, en cualquiera de sus formas: Kriya Yoga con el enfoque en la respiración, repetir algún mantra o concentrar un pensamiento de luz en nuestras mentes.

Precisamente el Ho’Oponopono nos regala una “frase gatillo” para cuando nos encontremos en situaciones tensas: “Yo Soy Paz Profunda”.

Otra técnica que nos regala la Metafísica es la de prender los días viernes una vela oro-rubí (color naranja), concentrándonos en pensamientos de Paz, para que nos traiga tranquilidad, desarrollo de tolerancia y comunicación efectiva e invocando al Arcángel Regente de este día, Uriel.

De hecho, he practicado estas técnicas, pero me falta ser constante, todos estamos acá aprendiendo, tropezando, cayendo y levantándonos, así que esto que escribo también va para mí y voy a practicarlo más seguido.

Y finalmente, desde la Escuela de Oriente, nos llega la siguiente Meditación:

Gira tu atención hacia dentro de ti y concentra la energía de los pensamientos en el centro de tu frente. Siéntete desapegado del cuerpo y del ambiente a tu alrededor. Hazte consciente de la quietud que existe dentro de ti. Deja que las ondas de paz laven generosamente tu mente, removiendo cualquier cansancio y tensión. Concéntrate en ese sentimiento de profunda paz y dite a ti mismo, a ti misma: la Paz es mi estado natural del Ser. Observa que la mente esté muy calmada y despejada. Aprecia tu propia serenidad.

Seamos conscientes y felices, el tiempo es aquí y ahora.

Pequeño mensaje de paz…

Paz

Éste es un mensaje de Paz y de Amistad a quien lo encuentre. Unas cuantas palabras de afecto al corazón de la Humanidad.

Nunca nos encontramos solos cuando la mano invisible del Amor de Dios nos acompaña, creámoslo o no. Sólo basta mirar al cielo y observar las nubes danzando sobre nosotros para comprender el misterioso ciclo de la Naturaleza, regalo de nuestro Creador.

Sólo basta enternecernos con la espontánea sonrisa de un niño, para comprender la profunda esperanza de Dios en nosotros.

Tú, quienquiera que leas esto, regálame una sonrisa a la distancia, en el tiempo y en el espacio y conoce que un mensaje de esperanza, siempre se abre en nuestro corazón.

Paz.