Sabiduría de los ancestros nativo americanos

Cada alma debe encontrarse con el sol de la mañana,
con la tierra dulce y nueva y con el Gran Silencio.
Este encuentro se produce en soledad❞.
– Ohiyesa, Santee Sioux

Nativo Americano

Gracias al genial post de Francisco Javier Tostado, recordé que había posteado en un blog anterior sobre una cultura que admiro mucho, la nativo americana.

Hace un año, para verano, unas amigas y yo realizamos un Taller para Niños al cual le pusimos como nombre “En armonía con nuestro Universo” y era para que mediante juegos, cuentos, meditaciones y experiencias holísticas pudiésemos guiarlos en las enseñanzas de la Naturaleza y que conectaran con el amor interno que reside en ellos, pero como era de esperarse fueron ellos, por el contrario, los que nos enseñaron más a nosotras que viceversa.

Gracias a este taller aprendí sobre la sabiduría Hopi, de los Navajo, los Souix, los Apache y en fin, de otros tantos pueblos originarios de América del Norte ya que una de mis compañeras sugirió el tema “Nuestros Ancestros nos Enseñan”; así que en esta ocasión me gustaría compartir aquellos conocimientos arraigados en estos pueblos sabios que tienen tanto que decirnos, lejos de estereotipos que los definen como pueblos idólatras y al margen de toda cultura.

Para comenzar, aprendí que las tribus norteamericanas son diversas y no conforman una sola nación. La conforman numerosas etnias entre las que destacan además de las arriba mencionadas las naciones nativo americanas Cheyenne, Cherokee, Lakota, Onondaga, Wintú, Nez Perse, Nootka, Fox, Seneca, Sauk, Mohawk, Ute, Modok, Oneida, Odawa, Iglulik, Mocano, Lurok entre otras.

Nativo americanos

Todas ellas unidas por su relación con el Cosmos, la integración de conocimiento y valores.  Pueblos que se caracterizaron por su dignidad, nobleza, rectitud, coraje y generosidad, así como la originalidad de su arte.

Ellos creen en Wakan-Tanka o “Gran Espíritu” que también puede traducirse como “Gran Misterio” o “Gran Medicina”, incluso, y es visto más que una divinidad creadora como una Esencia Impersonal que está presente en todas las formas de la vida: natural, colectiva e individual. Cuando leí sobre su religiosidad me quedé muy asombrada sobre su manejo en los temas más profundos que también los abordan el budismo, la metafísica y otras escuelas de carácter esotérico.

Para ellos Dios está presente en todo, en las especies animales, en los fenómenos sobresalientes de la naturaleza y en sí mismo, por ello velan en lo máximo posible estar unido a esta Gran Armonía cuidando, respetando y amando su entorno.

RELACIÓN CON EL UNIVERSO

Su cosmovisión se ve compuesta por tres mundos: el mundo del Cielo, el de las Direcciones (los puntos cardinales) y el de la Tierra. Así, el Gran Espíritu actúa por medio de círculos así como se presentan los ciclos temporales. Para ellos es muy importante este principio circular, logrando un equilibrio entre lo central y el espacio ilimitado, mismo principio que les permite interactuar conscientemente con el natural flujo de lo Sagrado, de toda su influencia divina y celestial. Esto lo logran mediante el silencio, la oración profunda que los conecta directa e inmediatamente con el gran Wakan-Tanka, ausente de formas preestablecidas.

Al respecto, dejo en las propias palabras de un Oglala Lakota llamado Alce Negro, la visión que ellos tienen sobre el Universo:

“Habrán notado que todo lo que un Indio hace es en círculos; eso se debe a que el Poder del Mundo se mueve en círculos y todo trata de ser redondo… Todo lo que el Poder del Mundo hace, lo hace en un círculo. El cielo es redondo… y también las estrellas. El viento, cuando usa todo su poder, gira. Los pájaros hacen sus nidos circulares porque su religión es la misma que la nuestra. El sol asciende y desciende en un círculo. La luna hace lo mismo y ambos son redondos. Incluso las estaciones forman un gran círculo en su cambio, siempre vuelven al mismo punto. La vida de un hombre es un círculo desde la infancia hasta la infancia; así es con todo allí donde el poder se mueve”.

 RELACIÓN CON LA TIERRA

“Nuestros antepasados eran maestros en el arte de controlar el medio ambiente, simplemente porque sólo tomaban lo que necesitaban y nada más que eso. Ahora, en el mundo en que vivimos, todos toman todo lo que pueden agarrar y, espero estar equivocado, nos dirigimos hacia una situación desastrosa“. (Norton Richard, Tuscarora)

El respeto y cuidado que tenían los indios americanos a la Madre Tierra es proverbial. Precisamente este aspecto de estos pueblos es lo que más me inspira y causa mi admiración por ellos y es que le prodigaban una reverencia increíble y buscaban en Ella los bellos atributos que los caracterizan, tales como su fuerza, determinación, amor y humildad y se exhortaban a amarse unos a otros, a respetarse a sí mismos y a la Madre Tierra y a respetar sus aguas, “porque todo eso es la vida misma“.

La sabiduría de ellos era tal, que compartían conocimiento ancestral con la sabiduría de otros pueblos como el chino. Me explico: Ellos decían que lo material se ve afectado por lo espiritual y viceversa, integraban ambos aspectos y que el lugar en el que un hombre vive puede dar forma a su carácter, tal como lo aprendemos desde el conocimiento chino del Feng Shui.

Ellos conocían y estaban conscientes que la Madre Tierra es un ser vivo, inteligente. Tal como lo expresaban los Kurahus Tahirussawichi, Pawnee: “La primera en ser llamada a despertar es la Madre Tierra. Se mueve, se anima, se levanta, se recibe el aliento de la aurora recién nacida. Las hojas y las hierbas se agitan. Todas las cosas se mueven con el soplo del nuevo día. En todas las partes la vida se renueva. Esto es muy misterioso. Hablamos de algo muy sagrado. Aunque ocurre todos los días“.

RELACIÓN CON UNO MISMO

La relación consigo mismos estaba íntimamente ligada con su cercanía a la naturaleza, pues de este modo mantienen el espíritu sensitivo que abre las puertas del contacto con los poderes invisibles internos, por su concentración y abstracción que le otorga justamente esa conexión con el mundo natural. Ellos sabían que no existe una división entre la parte material y la parte espiritual del hombre. Un Mohicano, Donm Coyhis, advierte que “Nos movemos hacia adelante y nos transformamos en aquello en lo que pensamos”. Y nos pide que nos detengamos a pensar precisamente en lo que pensamos.

Así, ellos confiaban más en sus intuiciones, en el lado emocional antes que en la dinámica racional que caracteriza al hombre blanco, autodenominado “civilizado”, pues la lógica se convierte en una fortaleza cerrada e infranqueable para acceder a la naturaleza interna de la conciencia, la morada interior es inaccesible. Por tanto, tal como lo expresa Corazón de Tortuga, de la nación Teton Sioux: “un hombre no desafía la sabiduría del Misterio Sagrado“.

RELACIÓN CON OTROS SERES

En sus relaciones con los demás, a diferencia del hombre blanco que con temor esconde a toda costa sus defectos, el Indio americano no tienen ningún inconveniente en darse a conocer tal cual es, tanto así que en algunas tribus a medida que iban avanzando en el propio conocimiento de sí y con ayuda del “Hombre Medicina” colocaban a la entrada de su tipi (tienda típica nativo americana) un escudo con los símbolos representativos de sus defectos y virtudes para que recordaran sus características.

Sus vínculos estaban marcados por el respeto mutuo, ya que estaban conscientes de la Unidad que envuelve a todo lo manifestado. Mejor lo expresan Kanickhungo, de una tribu desconocida:

“Nuestro deseo es que ustedes y nosotros tengamos un sólo corazón, una única mente y un solo cuerpo, volviéndonos de este modo un pueblo unificado, viviendo en amor y cuidado mutuo para preservarnos firmes y enteros; y que esto se establezca no sólo entre ustedes y nosotros, sino también entre sus niños y los nuestros y así por todas las generaciones que nos sucedan“.

Como vemos, las enseñanzas de las naciones nativo americanas están tan llenas de sabiduría y son muy inspiradoras, espero que esta información les haya sido de utilidad.

Fuente:
Indios Americanos, Sabiduría esencial. 1995 Editorial Troquel S.A.A. Buenos Aires, Argentina.
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