Nuestra última frontera: el Cosmos

❝Nacimos de las estrellas y hacia ella vamos❞.

Cosmos

Hablar del Cosmos es hablar de uno de los temas que más cautivan a la humanidad, no sólo a la contemporánea, sino a la de todos los tiempos. El ser humano, contrario a lo que hasta hace poco se preconizaba, no es un ente separado de y sobre el Cosmos, es más bien una criatura inmersa y en íntimo contacto con ese ilimitado espacio. El interés y estudio del Cosmos -y todo lo que ello implica, no sólo desde su aspecto físico- había quedado circunscrito hasta hace algunas décadas a un realmente muy reducido número de estudiosos. Afortunadamente eso ya quedó en el pasado y gracias al uso corriente de tecnologías y el fácil acceso a la información hoy podemos conocer mejor nuestra posición en este vasto Cosmos y tratar siquiera de escudriñar paulatinamente sus innumerables enigmas que nunca dejan de maravillarnos y sorprendernos.

 

El origen verdadero de la palabra “Cosmos” significa orden, armonía. Me parece una cosa curiosa que del Caos haya nacido el Cosmos, pero quizá sea por eso que dentro de nosotros, en nuestras pequeñas y grandes confusiones a través del tiempo, buscamos ese cosmos, esa armonía que nos equilibra. Todos, o al menos la mayoría de los humanos, queremos estar a tono con lo que nos rodea y con quienes mantenemos contacto. Buscamos la armonía porque no nos gusta sufrir; evitamos el dolor, las riñas, los gritos, las injusticias y las malas noticias nos descargan fuertemente de energía vital.

 

Es esa famosa “alineación con el Cosmos” lo que nos lleva a plantearnos, mejor si es en cada amanecer o anochecer, si lo que hacemos es correcto, si nuestros actos de Vida son significativos, si cumplen un propósito. Comprendemos que si el Cosmos es orden entonces en definitiva estamos para cumplir una Voluntad, un mandato imperativo que nos golpea –ya sea suave o fuertemente, según sea el caso- en nuestras mentes, en nuestras conciencias.

 

Sabemos que desde los albores de la Civilización, la humanidad vio con maravilla y no sin cierto estupor al contemplar en el cielo nocturno la grandiosidad de ese espacio sin fin y omnipresente sobre nuestras cabezas, la residencia de las estrellas, de las constelaciones y galaxias y con esa contemplación al Cosmos, primero allá afuera, y luego nuestro propio cosmos interno, que comenzó todo, absolutamente todo. Fue la chispa que trajo Prometeo del fuego de los dioses como obsequio a los seres humanos.

 

Muy pronto descubre el ser humano que en nuestra propia Tierra hay aún ignotos espacios por descubrir y es este afán lo que me mueve a querer seguir compartiendo juntos en este blog “Renacer y Despertar” este fascinante viaje del conocimiento de nuestro Universo, adquirir la ciudadanía que como Seres Humanos nos corresponde por derecho propio, por ser criaturas divinas en experiencias humanas y concretas. Mi fin es estudiar, explorar y conocer la naturaleza más íntima de la Vida, develar (si cabe el verbo) de a pocos, las manifestaciones cósmicas y las leyes naturales; empezando por conocer la parte interna de nuestro ser pasando igualmente por todos los principios que animan el reino Cósmico. Muchas gracias, entonces, por emprender este viaje y adquirir juntos la Maestría del Alma o la “ciudadanía cósmica” para ser cada uno dueños auténticos de nuestro propio destino.

Seamos conscientes y felices, aquí y ahora.

¿Por qué renacer y despertar?

❝ Aunque sientas el cansancio;
aunque el triunfo te abandone;
aunque un error te lastime;
aunque un negocio se quiebre;
aunque una traición te hiera;
aunque una ilusión se apague;
aunque el dolor queme los ojos;
aunque ignoren tus esfuerzos;
aunque la ingratitud sea la paga;
aunque la incomprensión corte tu risa;
aunque todo parezca nada;
¡VUELVE A EMPEZAR! ❞
~Cecilia Prezioso

Desplegar mis alasEstamos inmersos en una realidad cósmica fluctuante, donde se aplican invariablemente y a cada momento sus siete leyes universales. Una de ellas es la de la ciclicidad y siempre que nace algo en el otro extremo debe haber expirado algo para dar origen a eso otro nuevo. La mejor metáfora es la oruga que se convierte en mariposa.

Generalmente los cambios son imperceptibles, pero lo único que no cambia, como sabemos, es precisamente el cambio. Vamos cambiando nuestra piel, va cambiando el mundo, vamos nosotros cambiando de actitud cuando nos damos cuenta de ciertas circunstancias que anteriormente no veíamos y que de pronto… tenemos lo que Oprah Winfrey dice: el “aha-moment” o ese insight, que es la luz de tu alma que te avisa que vas por el camino correcto.

Todos o casi todos deseamos dejar atrás aquellos momentos incómodos que nos han hecho sufrir, aquellos momentos en que hubiéramos deseado no ser nosotros mismos porque hemos causado un mal a alguien o por el contrario han sido mezquinos con nosotros y hemos sufrido. Felizmente la Vida nos va dando constantemente esas “segundas oportunidades”, que en realidad son terceras, cuartas y cuantas veces sean necesarias hasta que hagamos lo que es correcto y realicemos aquello para lo cual hemos venido a efectuar en este mundo y así alcanzar nuestra Maestría del Alma.

Somos perfectibles, cayendo una y otra vez, pero necesariamente por nuestro propio bien con ese empuje y energía para levantarnos y continuar. Estamos viviendo en un momento cósmico, una Nueva Era en la que ya el Ser Humano debe estar despierto, es el imperativo que el alma dicta: “¡Despierta!”.

Cada uno de nosotros tenemos desde nuestras habilidades e impulsos internos un derrotero, un camino que recorrer y la Vida, el Cósmico, Dios o como tú gustes llamarlo es tan amoroso que es a través de los deseos que nos van guiando por ese sendero. Los deseos son esos murmullos que nos susurra el destino en el subconsciente anhelando convertirse en realidad.

Por ese motivo me aferro a ese bicho mío de escribir lo que sale del alma, que es para mí como asirme a la vida, como un espacio para gritar sin hacer bulla, para soltar y sin ningún asomo de vergüenza sacar desde lo más hondo aquello que dentro de mí se crea con el pensamiento y sobre todo con el sentimiento y que por derecho de conciencia debe salir con libertad y cómo no, para compartir, desde luego, algunas experiencias de la manera más genuina y algo de lo que conozco o haya practicado por si a alguien le pueda ser de utilidad o de distracción al menos.

Como eterna aprendiz y discípula he caído y me he levantado, he tenido aciertos y desaciertos, la vida es una montaña rusa, por eso “volver a empezar” es renacer, ser como aquella mítica criatura, el Ave Fénix y renacer de nuestras cenizas, no importa cuántas veces hayamos tocado fondo, si lo deseamos y si tenemos la voluntad que todo cambie a nuestro favor es necesario tener la capacidad de la resiliencia, de integrar nuestras luces y nuestras sombras y reconstruirnos, rediseñarnos hasta lograr lo que queremos. Sí, podemos continuar con un nuevo escenario, nuevos impulsos y nuevas ganas de alcanzar lo que realmente deseamos.

Te invito entonces a renacer y despertar y adquirir juntos esa “Maestría del Alma” para ser cada quien dueño auténtico del propio destino.