Declaraciones para tu Plan de Abundancia

Divina Provisión

Como sabemos, la prosperidad es un estado mental, si tu mente se cierra ante la posibilidad de verte disfrutando de una holgada situación financiera es muy probable que lo que encuentres en tu vida sean deudas y apuros económicos, sin embargo, decides transmutar y configurar tu mente hacia la energía de la abundancia, los resultados serán totalmente diferentes. Verás que se te hace muy fácil tener una realidad visible de la prosperidad en forma de dinero. La abundancia y opulencia del Universo nos rodea y está a la espera que manifestamos esa riqueza y prosperidad que ya existe dentro de nosotros. Solo hace falta que nosotros nos decidamos traerla a este plano concreto o 3D.

Muchos tienen grabado en su inconsciente el temor a la abundancia, por las muchas frases que se han lanzado sobre el dinero y que desafortunadamente han calado hondo en el inconsciente colectivo. Es hora de borrar todas esas programaciones, Como nos dice un texto tomado del libro: “La Práctica de las Llamas”, del Maestro Saint Germain, ❝no es pecaminoso gustar de lo excelente, de lo bello, de lo magnífico, y que es natural que estas cosas exquisitas resulten costosas y que no pueda adquirirlo todo el mundo, lo cual también es simbólico.❞

La fuente productora de la abundancia es Dios. La mente o conciencia es simplemente una canalizadora a través del cual la gente obtiene lo que cree que se merece. La prosperidad se exterioriza por una vida cómoda y confortable. Cada vez que sientas apremios económicos no tienes que buscar fuera de ti, sino dentro tuyo, es allí donde yacen todos los tesoros y recursos que anhelas. Expandir la conciencia de prosperidad está en nosotros, depende de cada quien.

Cómo formar conciencia de prosperidad, éxito y abundancia

Para empezar, es necesario sentirnos bien con nosotros mismos, si hay algo que vemos que no nos gusta, simplemente observemos y aceptémoslo porque está allí. Cambiemos amorosamente eso, como quien quita las hojas secas de una hermosa planta. Para ello se aplica el principio de las afirmaciones.

Por eso, te propongo un Plan de Abundancia consistente en cuatro ciclos de diez días en afirmaciones que vayan eliminando de tu subconsciente ideas de carencia instalados en ti. Destina un cuaderno de notas o una carpeta especial para cada una de las declaraciones. Cada día, preferiblemente antes de irte a dormir, respira profundamente, retén el aire por un instante, expándelo por todo tu cuerpo y luego exhala.  Escribe y recita la declaración de prosperidad y al terminar medita durante 15 minutos sobre esta afirmación, anota todas aquellas ideas, emociones y sensaciones a partir de la declaración correspondiente. Si aparecen pensamientos de resistencia, servirán para darse cuenta sobre qué puntos se debe transmutar lo negativo. Anotarlo te hará dar cuenta con mayor claridad lo que tienes en tu subconsciente.

Le toma a la mente aproximadamente 40 días para incorporar una creencia como cierta. Durante estos 40 días se va formando una condensación de energía alrededor de la idea, de modo que si hubiera una interrupción, la energía escaparía, por eso es necesario que ahora mismo hagas contigo un compromiso responsable y definitivo de seguir fielmente este programa, día a día durante 40 días y si perdieras la secuencia, aunque sea por un día, comenzar todo de nuevo.

Pasos

1. Establece una fecha específica para comenzar el programa.

2. Cuenta 40 días en el calendario y marca la fecha final.

3. Haz 10 declaraciones para leer en voz alta. Una cada día durante 10 días, de modo que recorras las 10 declaraciones, cuatro veces durante todo el ciclo.

En esta fecha __/__/____ dejo de creer en el dinero visible como mi fuente y mi provisión y veo el mundo de los efectos tal como es, simplemente como un reflejo de mis creencias. Antes creía en el poder del dinero, entregué mi poder divino y mi autoridad a una creencia cosificada.

Creí en todas las ilusiones materiales creadas por el inconsciente colectivo de pensamientos errados y al hacer eso limité lo ilimitado, pero no más.

En este día renuncio a esas creencias y reclamo mi herencia divina como ser de Dios. En este día reconozco a Dios y solamente a él como mi sustancia, mi provisión y mi apoyo y Así Es.

Primer Día
Dios es abundancia generosa, profusa, inagotable que nunca deja de proveernos con todo cuanto necesitamos. Es la riqueza presente en todo lugar y en todo tiempo. Esta fuente inacabable todopoderosa y que nos provee de infinita prosperidad se hace presente en mí. Yo soy esa misma sustancia y esa misma realidad y Así Es.

Segundo Día
Abro mi mente y mi corazón para darme cuenta que la presencia de Dios en mí es lo que genera mi prosperidad y no las circunstancias externas. Así Es.

Tercer Día
Empiezo a darme cuenta que la presencia de Dios en mí es mi abundancia. Me doy cuenta a cada instante que la mente de Dios es de mi prosperidad inagotable que está siempre funcionando y en actividad plena. Al darme cuenta de ello, mi conciencia es llenada con la luz de la Verdad y Así Es.

Cuarto Día
Lleno mi mente y mi corazón del Espíritu de Dios a través de mi conciencia, es decir, a través del darme cuenta que el Espíritu de Dios es quien me provee, por tanto, cuanto más cuenta me doy que Dios está en mí, más Él me provee y Así Es.

Quinto Día
El dinero no es quien me provee ni ninguna persona, lugar o circunstancia. Es el darme cuenta, el entender y conocer que Dios está en mí, quien me provee. Me doy cuenta de esta verdad ilimitadamente, por tanto, Dios me provee ilimitadamente y Así Es.

Sexto Día
Toda necesidad o deseos míos son inmediatamente atendidos por mi Presencia Divina desde dentro de mí haciéndose realidad y en manifestación externa de acuerdo exactamente a lo que necesito y deseo en cada momento y Así Es.

Séptimo Día
La Presencia de Dios en mí cada vez más expresa su naturaleza de abundancia. Es su responsabilidad hacer esto, no es la mía. Mi única responsabilidad es estar atenta y darme cuenta de esta verdad, por lo tanto tengo total confianza en dejar que Dios aparezca con abundancia más que suficiente en mi vida y en mis asuntos y Así es.

Octavo Día
Darme cuenta de mi Presencia Divina como mi fuente ilimitada de prosperidad hace posible renovar todo lo corroído y me eleva hacia el camino de la abundancia. Esta conciencia, entendimiento y conocimiento del Espíritu toma forma de todo lo que quisiera o pudiera desear y Así Es.

Noveno Día
Cuando me doy cuenta que Dios en mí es provisión me siento totalmente provista. Ahora me doy cuenta de esta verdad. He encontrado la clave de la vida y me puedo relajar sabiendo que la abundancia infinita de Dios está siempre funcionando en mi vida, sólo tengo que darme cuenta de este flujo de energía que emana de mí. Ahora me doy cuenta, ahora brillo y Así Es.

Décimo Día
Mantengo mi total atención en la presencia de Dios en mí como única causa de mi prosperidad. Retiro mis pensamientos de las circunstancias externas o de las creencias materiales de los demás. Me doy cuenta de la presencia de Dios en mí como la única acción en mis asuntos económicos. Tengo toda mi fe en el Principio de la Abundancia que opera desde dentro de mí ahora y siempre y Así Es.

Espero que te sean de utilidad estas afirmaciones para que obtengas los resultados que deseas. Recuerda que las declaraciones deben decirse con la plena convicción de que el cambio va a llegar de manera óptima a tu vida. Te deseo buen karma.

Seamos felices y conscientes, aquí y ahora.

Fuente:
John Randolph Price. Libro de la Abundancia.

La cajita de los deseos

“La vida es una caja llena de posibilidades”.

Cajita felizYa que estamos en los días finales del año, en que las energías fluyen mucho más rápido y con más fuerza gracias a la fuerza colectiva, aprovechemos para que nuestros rituales de fin (y de inicio) de año nos ayuden a materializar lo que anhelamos, aunque este procedimiento se puede realizar en realidad en cualquier momento del año, solamente basta la fe suficiente para que se haga realidad. Así, desde lo que era el Israel antiguo se nos ofrece esta técnica para conseguir riqueza. Se trata de la Cajita del Dinero; o la Caja del Tesoro.

Se trata de conseguirse una pequeña caja de madera o de un cofre sin valor, pero de gran significado que nosotros le vamos a atribuir, pues allí concentraremos todas nuestras energías y buenas vibras, llenas de esperanza y buena voluntad.

Dentro de esta cajita de madera colocaremos un pedacito de oro o alguna joyita de este metal, junto con un papel escrito con el deseo que previamente hemos apuntado. Previamente habremos de haber dormido con este papel pegado a nuestro cuerpo durante toda una semana, para que de este modo se imante de nuestros propios efluvios. Y luego, pasados estos siete días recién se coloca el deseo dentro de la caja.

Cada día se deberá apuntar con el dedo a la cajita diciendo, a solas y si lo prefieres en voz alta (no es necesario), y con mucha energía que el deseo material que hemos formulado se ha de realizar, diciéndolo en tiempo presente (como es usual en todo decreto), por ejemplo: “Yo tengo mi Range Rover color verde, full equipo, último modelo” o “Yo tengo los boletos de pasaje y el dinero para la estadía de mi viaje a Roma”… y así, todos los días dedicarle algunos minutos a esta práctica hasta que se cumpla el deseo.

Espero que todos tus mejores deseos se hagan realidad.

Seamos conscientes y felices, aquí y ahora.