Los Sueños… el despertar a la hora de dormir

❝Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad.
Desde aquel día ya no duermo para descansar… ahora simplemente duermo para soñar.❞
— Walt Disney

Sueño causado por una abejaSiguiendo con el tema que nos ocupa, hoy vamos a ver cómo sacarle provecho a las imágenes que nos asaltan mientras dormimos. A lo mejor cuando estamos en vigilia podemos sentirnos aguijoneados por recuerdos difusos que trajimos del mundo onírico y que no logramos aclarar.

Algunos sueños simplemente son una recreación de nuestras vidas, pero que generalmente contienen su propia historia, mezclada con imaginería. El adivino romano del Siglo II, Artemidorus, escribió “los sueños y visiones se infunden en el hombre para su conocimiento y ventaja“, pero también nos hace una advertencia: “el mismo sueño no siempre significa lo mismo en cada caso ni en cada persona“. Efectivamente, los sueños entregan una gran cantidad de información acerca de uno mismo. Los sueños son, en cierta medida, metafóricos y pueden ser de gran valor para estudiar lo que nos dicen de cada persona.

En este post intentaremos aplicar unos cuantos pasos para que esos viajes no-conscientes al plano astral sean un verdadero contacto con la Inteligencia Infinita y sus mensajes sean realmente beneficiosos para nuestras Vidas.

CÓMO RESOLVER PROBLEMAS… SOÑANDO

Tus sueños son mensajes muy personales que te envías a ti misma, a ti mismo; han sido escritos en tu idioma. Es por eso que cuando un tercero trata de interpretarlos, hay cabida para errores. Un símbolo que para él o ella significa una cosa, para ti podría representar todo lo contrario. Además, el “lenguaje” de los sueños es un idioma visual, de los sentidos… mientras que el que usamos despiertos se compone de palabras.

Con esto no queremos decir que el papel del psicólogo o siquiatra no representa una ayuda; a veces las mismas fuerzas que esconden o disfrazan los problemas que se albergan en nuestros sueños, impiden que los reconozcamos estando despiertos. En estos casos, un intermediario imparcial resulta una gran ayuda. Pero es posible analizar los sueños por tu cuenta.

  1. Prográmate para despertar después de cada sesión de sueño. Si le dices a tu subconsciente que deseas hacerlo, lo lograrás. Quizás no la primera ni la segunda noche… pero quién quita que en varios días te hayas programado para hacerlo. Si es así, felicidades… pero no hagas un hábito de esto, ya que permanecer conscientes al dormir, es un arma de doble filo; si no eres capaz de volver a dormir en forma normal, podrías desarrollar dificultades al dormir, como, por ejemplo, hacerlo de una forma tan superficial, que sentirás que no has descansado
  1. Mantén una libreta de tomar notas y un lapicero, o quizás una grabadora, en la mesa de noche.
  1. Antes de dormir, selecciona un problema que vives en esos momentos y plantea una pregunta como, por ejemplo: “¿Debo aceptar ese nuevo empleo?”. Anota tu respuesta y varias “soluciones” o alternativa a esa situación.
  1. Apaga la luz y reflexiona sobre todas esas soluciones o alternativa. Hazlo hasta que caigas rendida, rendido de sueño.
  1. Al despertar, ya sea durante la noche o en la mañana, quédate tranquila, tranquilo en la cama, sin moverte. Para despertar la memoria, haz como que eres un detective investigando un caso importante: ¿Qué es lo último que recuerdas? ¿Y antes de eso?
  1. Escribe o graba todo lo que recuerdes. Hazlo antes de seguir tu rutina matutina o desayunar. ¡Nada debe interponerse entre ese sueño y tú!
  1. Si se te dificulta recordar sueños, una posible solución es tratar de dormir un poco más durante los fines de semana, ya que los sueños más largos ocurren en la parte final del período y muchas personas se tienen que despertar para ir a su actividad laboral o los estudios, interrumpiendo así el proceso.
  1. Una vez que has escrito o grabado ese sueño… ¿cómo lo descifras? Cuéntatelo a ti misma(o) en tercera persona. Esto creará cierta distancia entre el sueño y tú y te dará otra perspectiva. Después, repasa la parte del sueño que consideras más misteriosa, pues casi siempre ésta es la parte que contiene el mensaje o la “clave”.

Analizando la situación:

  • Perspectiva de tiempo.

¿Generalmente tus sueños ocurren en el pasado? Trata de situarlos en el presente o en el futuro.

  • Capacidad para alterar el resultado.

Trata de encontrar una forma –positiva, por supuesto- de resolver el sueño (buscarle la solución, darle un final feliz).

  • Relación a un papel antiguo.

Si eres, por ejemplo, divorciada/o, ¿aún te sueñas casada/o? Si eres casada/o, ¿te sueñas soltera/o? Piensa en las alternativas.

  • Motivación.

¿Sueñas que otro te cuida o ampara? ¿Puedes pensar en forma de cuidarte o ampararte a ti misma/o?

  • Estado de ánimo.

¿Cómo podría se este sueño más feliz?

  • Roles ideales.

¿Te gusta el papel que juegas en tu sueño? ¿Qué papel preferirías?

Hay otra clase de sueños que también nos ayuda mucho. Nos referimos a esos sueños que todos tememos porque resultan horribles… las pesadillas, los sueños que tocan temas desagradables. Ellos pueden ayudarte a mejorar tu vida y aquí te lo digo cómo.

LO BUENO DE LOS SUEÑOS MALOS

Corres, corres y corres sin parar… pero el monstruo te sigue muy de cerca. Estás casi sin aliento, a punto de escapar y, cuando crees que vas a lograrlo, descubres que caes por un precipicio y… despiertas jadeante, con el corazón latiendo a prisa. Has tendido una pesadilla, un mal sueño… pero éste podría hacerte mucho bien. Según un experto en la materia, esta clase de sueño podría hacernos reconocer sentimientos que requieren nuestra atención y podrían iluminar qué área de nuestra vida o cuál de nuestras necesidades debe tener prioridad.

Si despiertas de una pesadilla, se recomienda que, antes de volver a dormir, respondas estas preguntas:

  • ¿Qué es lo que siento en estos precisos momentos?
  • ¿En qué forma me gustaría cambiar ese sueño?
  • ¿Qué recuerdos me traen las imágenes específicas del sueño?
  • ¿Cómo podría lidiar con los símbolos que me asustan de este terrible sueño?

Si exploramos esos sueños malos conscientemente, ellos podrían ayudarnos a lidiar con nuestros miedos, experimentándolos de lleno, en lugar de tratar de huir de ellos en forma “ciega”. Por supuesto, soñar con tus problemas no sustituye la necesidad de enfrentarlos en la realidad, pero un experto en sueños estima que éstos nos toca en un nivel en el que estamos menos a la defensiva y así es posible entender mucho a través de ellos. Ya que sabes cómo lidiar con las pesadillas… ¿no te gustaría saber por qué las tenemos?

¿POR QUÉ TENEMOS PESADILLAS?

FreddyNo le eches la culpa a lo que comiste la noche anterior, ya que esos sueños que tanto nos asustan, suelen ser causados por la tensión, no por la indigestión.

Es muy significativo que la clase de tensión que suele provocar las pesadillas, es la que nos recuerda situaciones difíciles de la niñez, como son el miedo al abandono y a la muerte de los padres, por ejemplo. ¿Por qué no nos gusta pensar en las pesadillas? Porque casi siempre son horribles y, además, no nos gusta sentir miedo ni pensar que estamos fuera de control.

Una pesadilla típica es ser asesinado. Muchas personas, en sus sueños, tienen un sentimiento de que algo malo les va a pasar en el sueño, mientras que otras se “ven” morir claramente. Es un mito la creencia de que nadie sueña con su propia muerte; se trata de una ocurrencia bastante común.

Para algunas personas, una pesadilla es una ocurrencia rara; no la tienen con frecuencia, mientras que hay personas que las tienen muy a menudo. ¿Por qué? Un estudio sobre esto reveló que quienes tienen pesadillas por lo menos una vez a la semana:

  • Son personas hipersensibles, que se sienten heridas con mucha facilidad, suelen “sufrir” con los demás y no soportan las luces fuertes y los ruidos estruendosos.
  • Casi siempre son personas muy “abiertas” y de temperamento artístico y creativo.
  • Muchas de estas personas están muy en contacto con sus sentimientos más profundos y captan también los sentimientos ajenos; podrían ser vulnerables a ciertos tipos de enfermedades emocionales y/o mentales.
  • Algunos de estos seres propensos a tener pesadillas, se dejan llevar por su mundo de fantasía (que tejen despiertos) al grado de -muchas veces- no poder distinguir entre la realidad y la fantasía.
  • Aunque eventos traumatizantes podrían desatar oleadas de pesadillas, éstas, generalmente, se resuelven con el tiempo. Por ejemplo: un niño que ha sido rescatado de una casa en llamas, podría, durante un tiempo, soñar con ese horroroso incidente, unas semanas. Más adelante, el contenido del sueño podría cambiar: ahora se ve junto a su familia, observando el fuego. Meses más tarde podría soñar con otra casa en la que antes vivió. Con el tiempo, sus sueños vuelven a ser lo que eran antes del penoso y desagradable incidente.

Sobre el mundo de Morfeo aún hay más, espéralo en el próximo post.

Seamos felices y conscientes, aquí y ahora.

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3 thoughts on “Los Sueños… el despertar a la hora de dormir

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